Ejercicios espirituales

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Ejercicios espirituales

Si Dios quiere, a partir de ahora, todos los años montaremos una tanda de ejercicios espirituales para toda la parroquia: jóvenes, adultos, casados, solteros, viudos y separados… Como de lo que se trata es de que Dios hable a cada uno, podremos hacerlos juntos.

Eso sí, serán ejercicios espirituales en silencio para respetar la oración de los demás. No será una convivencia, sino un fin de semana a solas con Dios.

Este año serán del 31 de marzo al 2 de abril del 2017 en Buenafuente del Sistal. Todo aquel que quiera participar deberá apuntarse en el despacho parroquial. Aunque el monasterio nos dice que no cobran, creo que será prudente dejarles más o menos unos treinta euros por día. Los jóvenes que no tienen trabajo 60 euros, los adultos que trabajan 90.

Más adelante publicaré el esquema de los ejercicios que vamos a hacer y el horario diario.

¿Qué son los Ejercicios Espirituales?

Una forma metódica de disponerse enteramente a la acción del Espíritu, que nos transforma y ayuda, para liberar el corazón de todo deseo desordenado y para buscar y realizar la voluntad de Dios sobre la propia vida. Es un método que nace de la experiencia de san Ignacio de Loyola, que desde el siglo XVI han ayudado a innumerables hombres y mujeres en su búsqueda de Dios. De ahí el hablar de espiritualidad ignaciana, es decir, la manera de comprender a Dios, el evangelio y nuestro lugar en el mundo, que se enraíza en ese recorrido primero de san Ignacio.

La vida interior también hay que trabajarla. Los Ejercicios Espirituales son como unas tablas de gimnasia espirituales que ayudan a exponernos a la acción inmediata de Dios y a asumir su llamada a vivir la plenitud de vida que nos ofrece. Siguen un proceso metódico y progresivo que se acomoda a lo que cada individuo va experimentando, con la ayuda de un guía personal (acompañante) que a modo de entrenador asegura su recta aplicación y su correspondiente adecuación.

Hay diversos niveles de intensidad, que tienen que ver con la capacidad de cada persona y su disponibilidad. Los Ejercicios completos se practican durante un mes entero, retirándose de lo cotidiano, y en silencio. Se hacen en momentos importantes, cuando hay que tomar grandes decisiones o revisar la propia vida a fondo. Los que no cuentan con la posibilidad de desvincularse de sus compromisos durante un mes, si son muy disciplinados y comprometidos, los pueden hacer en el curso de su vida ordinaria durante un año, reservando un tiempo diario para ello. Hay otras posibilidades de hacerlo en tandas más reducidas, en menos tiempo, y es una ayuda importante para ir dejando que el evangelio ilumine la vida y ayude a ordenarla en los quehaceres de cada día.